Paula Dur贸

Oct 26, 2016

Bien, en principio, comenzar a escribir este texto, es todo un ejercicio en si, ya que de alguna manera mi inclinaci贸n natural hacia la pintura se debe m谩s a una preferencia por lo simb贸lico que por lo literal.

En mi vida, la pintura se ha presentado como un viaje, e hilando m谩s fino como un viaje de Iniciaci贸n. Signific贸 una gran metamorfosis y una gran herramienta para indagar en todas las cosas que parec铆an tener muchas aristas e implicaban observar cosas y situaciones desde diversos puntos de vista. Y por supuesto, claro, es la gran embarcaci贸n que permite adentrarse en las profundidades de lo propio y siempre volver a tierra firme.

De mis primeras pinturas recib铆a las siguientes impresiones:

Has estado en Per煤?
Has compartido ceremonias de plantas sagradas en el interior de la selva?

A lo que respond铆a que no. Apenas hab铆a recorrido algunos lugares de mi propio pa铆s.

Lo que pas贸 a帽os mas tarde, es que al viajar en primera persona, a esos lugares remotos, descubr铆a las similitudes, descubr铆a que los paisajes, la vegetaci贸n, los animales y la gente se parec铆an much铆simo a lo que hab铆a pintado en mis primeros a帽os.

Es all铆 donde el viaje se abri贸 para siempre como una dimensi贸n a la desconocido y a la vez a lo similar, a lo universal, a lo compartido y com煤n.

A que siempre, estando en cualquier punto del planeta, de alguna manera nos podremos comunicar.

Creo quees por esta capacidad conectiva que estoy tan interesada en las pintura y los s铆mbolos.

Im谩genes arquet铆picas que se repiten en culturas a miles de kil贸metros de distancia.

Esas similitudesinnegables que encontramos, solo por citar uno de tantos ejemplos, entre pobladores del altiplano boliviano y pobladores hmong en China son del tipo de cuestiones que me recuerdan la maravilla y la complejidad de este planeta en el que vivimos.

Tambi茅n me recuerda la necesidad de que todas esas diferentes y particulares formas de ser y estar en el mundo sean respetadas, de una vez por todas.

Cada culturade este mundo es informaci贸n valiosa que nos habla ademas, de algo muy dentro nuestro y de algo ah铆 afuera, en la inmensidad del cosmos.

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English Translation of Paula’s Writing:
Writing this has proved to be a challenge, since my natural inclination towards painting is a reflection on my preference for the symbolic rather than the literal.

In my life, painting has presented itself as a journey, an initiation journey to be precise. It has meant a considerable metamorphosis and proved to be great tool to question everything that seemed to have many angles and implied careful observation. And obviously, it has been a great vehicle to embark into the depths of one鈥檚 own, always returning to solid ground.

These are questions I was asked about my first paintings:
Have you been to Per煤?
Have you participated in sacred plant ceremonies in the heart of the jungle?

To which I answered no. I had barely visited a few places within my own country.

What happened in the following years was that, as I did travel, I found that the people, landscapes, and vegetation I saw were very similar to those I had envisioned during my first years of painting.

It was at that point that the journey opened up, as if in a dimension to the unknown and at the same time to the familiar, universal, and everything we share in common.

A realization of the fact that no matter where in this planet we are, we can somehow communicate.

I believe connectivity to be the reason of my interest in painting and symbols; archetypical images that repeat themselves over and over in different cultures, thousands of kilometers apart from each other.

The undeniable similarities that we find, just to name one, between residents of the Bolivian highland and the Hmong people in China are the type of similarities that reminds us of the marvelous聽cultural complexity in our planet.

It is also a reminder of the need of all cultures to be recognized and respected. Each of them provides valuable information both from deep inside us and from out there in the cosmos.